Los vigilantes de seguridad realizaban turnos completos a la intemperie sin zonas de sombra ni puntos de agua para hidratarse, según la investigación tras una denuncia sindical

La Inspección de Trabajo ha requerido a la empresa de seguridad Eulen Seguridad S.A. que adopte medidas inmediatas para proteger a los vigilantes de seguridad que prestan servicio en el taller del AVE de la base de mantenimiento de Alta Velocidad de Renfe en Málaga, tras detectarse graves deficiencias en las condiciones laborales relacionadas con la exposición a altas temperaturas.

Según la información recogida en el proceso de inspección, los vigilantes asignados a este servicio se veían obligados a realizar jornadas completas de hasta ocho horas a la intemperie, soportando temperaturas que alcanzaban hasta los 43,4 grados al sol, sin contar con instalaciones adecuadas para resguardarse ni puntos de agua cercanos para hidratarse.

Una denuncia sindical desencadena la inspección

La actuación de la Inspección de Trabajo se produjo tras la denuncia presentada por el sindicato Alternativa Sindical de Trabajadores de Seguridad Privada (ASTSP), que alertó sobre la situación que estaban sufriendo los vigilantes destinados en estas instalaciones ferroviarias.

Según la denuncia, los profesionales de seguridad privada no disponían de zonas de sombra, refugios adecuados ni aseos con agua corriente, elementos básicos para poder afrontar con garantías las altas temperaturas durante los meses más calurosos.

Durante la visita al lugar de trabajo, los inspectores pudieron comprobar que el supuesto refugio existente consistía en una construcción improvisada y en condiciones deficientes, formada por paneles deteriorados que apenas ofrecían protección real frente al calor. En su interior, además, se detectaron estructuras deterioradas, tablones caídos y grietas, lo que evidenciaba que la instalación no reunía las condiciones mínimas para ser utilizada por los trabajadores.

Además, se constató la ausencia de puntos de agua o instalaciones sanitarias, lo que agravaba aún más las condiciones en las que los vigilantes debían desempeñar su labor.

Vigilancia constante sin posibilidad de descanso

Otro de los aspectos señalados en la denuncia es que los vigilantes no podían abandonar su puesto de trabajo ni siquiera durante unos minutos a lo largo de su turno, ya que el servicio estaba destinado a la vigilancia de material considerado sensible y de alto valor.

Esta situación impedía que los trabajadores pudieran buscar refugio del sol o acceder a zonas con mejores condiciones ambientales, obligándoles a permanecer de forma constante en el exterior mientras realizaban sus funciones de vigilancia.

Asimismo, según se recoge en la investigación, los vigilantes no disponían de dispositivos o sistemas de prevención que permitieran alertar de posibles golpes de calor o de un aumento peligroso de la temperatura corporal durante su jornada.

Medidas insuficientes por parte de la empresa

El informe de Inspección señala que la empresa había facilitado a los trabajadores un manual de recomendaciones de autocuidado, pero no había implementado medidas técnicas u organizativas que realmente redujeran la exposición al calor.

Entre las medidas que deberían haberse aplicado, el organismo inspector menciona la necesidad de habilitar zonas de sombra, espacios de descanso, puntos de hidratación, descansos programados o dispositivos de control de temperatura corporal, especialmente cuando las temperaturas superan determinados umbrales de riesgo para la salud laboral.

Requerimiento para garantizar la seguridad laboral

Ante esta situación, la Inspección de Trabajo ha requerido a la empresa de seguridad que adopte soluciones que permitan a los vigilantes protegerse del sol y del calor extremo durante sus jornadas de trabajo.

Entre las posibles medidas se contempla que la empresa solicite a Renfe el acceso a dependencias o instalaciones cercanas, como aseos o zonas interiores, donde los vigilantes puedan hidratarse y resguardarse temporalmente.

En caso de que esa opción no sea viable, la responsabilidad recaería directamente en la empresa de seguridad, que debería habilitar infraestructuras adecuadas para garantizar la seguridad y salud de sus trabajadores.

La seguridad privada ante condiciones extremas

Este caso vuelve a poner sobre la mesa la realidad que afrontan muchos profesionales de la seguridad privada, que desarrollan su labor en condiciones ambientales exigentes mientras garantizan la protección de infraestructuras críticas, instalaciones estratégicas y material sensible.

Desde el sector se insiste en que la protección de los vigilantes no solo es una cuestión laboral, sino también una garantía para el correcto funcionamiento de los servicios de seguridad, ya que unas condiciones de trabajo adecuadas repercuten directamente en la eficacia y seguridad del servicio.

En CRONOSFERA, como medio especializado y voz del sector de la seguridad, seguiremos informando sobre aquellas situaciones que afectan directamente a los profesionales que cada día trabajan para proteger instalaciones, infraestructuras y ciudadanos.