La Guardia Civil esclarece un robo de droga entre bandas ocurrido en la autovía entre Los Barrios y Jerez y detiene a tres implicados vinculados al narcotráfico en la Costa del Sol.
Una escena propia de una película de acción fue la que se vivió el pasado verano en la autovía A-381, entre Los Barrios y Jerez, cuando un presunto “vuelco” de droga —robo de estupefacientes entre organizaciones criminales— desencadenó una peligrosa persecución a gran velocidad, disparos entre vehículos y un herido por arma de fuego.
Los hechos comenzaron durante una noche de verano, cuando dos vehículos circulaban a gran velocidad en dirección a Jerez. Según la investigación, uno de ellos era un Audi con matrícula falsa, mientras que el otro actuaba como vehículo lanzadera, encargado de advertir de posibles controles policiales.
En el interior de los coches viajaban cinco individuos de origen marroquí, tres con residencia en España y dos en Francia. Todo apunta a que transportaban un cargamento de hachís procedente del Campo de Gibraltar, que habría sido recientemente desembarcado en alguna playa de la zona y trasladado desde una “guardería”, término utilizado para los lugares donde se almacena droga antes de su distribución.
Sin embargo, la operación se torció cuando otros tres vehículos detectaron el transporte y comenzaron a perseguirlos, haciéndose pasar por fuerzas policiales mediante el uso de luces luminosas azules para intentar detenerlos.
La persecución se convirtió rápidamente en una situación extremadamente peligrosa, con una conducción temeraria que puso en riesgo al resto de usuarios de la autovía.
Persecución y tiroteo en plena autovía
La tensión alcanzó su punto máximo a la altura del kilómetro 62 de la A-381, donde los perseguidores lograron alcanzar a los primeros vehículos. En ese momento se produjo un tiroteo entre los ocupantes de los coches, generando momentos de gran alarma entre los conductores que circulaban por la vía.
Varios testigos alertaron inmediatamente a los servicios de emergencia tras presenciar la escena.
Poco después, la Guardia Civil activó un dispositivo de búsqueda, localizando uno de los vehículos implicados abandonado. El coche presentaba hasta once impactos de bala y restos de sangre en su interior, lo que confirmaba la violencia del enfrentamiento.
El turismo se encontraba vacío, con los asientos traseros abatidos y el asiento del copiloto adelantado, una configuración habitual en los vehículos utilizados para el transporte de droga.
Los perros del Servicio Cinológico de la Guardia Civil, desplazados al lugar, confirmaron posteriormente que el vehículo había sido utilizado para transportar estupefacientes.
Un herido localizado bajo un puente
Durante la batida realizada en la zona, los agentes localizaron a uno de los implicados herido, escondido bajo un puente situado a unos 2,5 kilómetros del lugar donde apareció el vehículo.
Se trataba de un ciudadano de origen marroquí residente en Francia, que presentaba diversas lesiones y tuvo que ser evacuado de urgencia al Hospital de Puerto Real.
A partir de ese momento, la Unidad Orgánica de Policía Judicial de Cádiz, concretamente la sección de Delitos contra las Personas – Homicidios, asumió la investigación, que fue denominada operación “MK Ultra”.
Una investigación compleja
Según los investigadores, este tipo de hechos presenta especial dificultad, ya que las propias víctimas suelen evitar denunciar los hechos, puesto que hacerlo supondría reconocer su participación en actividades relacionadas con el narcotráfico.
Además, el temor a represalias o ajustes de cuentas dentro de las organizaciones criminales dificulta aún más la obtención de información.
A pesar de ello, la Guardia Civil logró identificar progresivamente a los implicados, reconstruyendo los movimientos de los sospechosos y el funcionamiento del grupo.
Las pesquisas permitieron finalmente localizar y detener a tres de los presuntos responsables del “vuelco”, en distintas localidades de la Costa del Sol.
Organización criminal estructurada
Según la Guardia Civil, los detenidos formarían parte de una organización criminal perfectamente estructurada y jerarquizada, con acceso a armas de fuego de última generación y con un alto nivel de planificación en sus actividades.
El grupo adoptaba numerosas medidas de seguridad para evitar ser detectado por las fuerzas policiales, hasta el punto de que ni siquiera su círculo más cercano conocía los lugares donde se alojaban cada noche.
A los detenidos se les imputan delitos de falsedad documental por el uso de matrículas falsas, contra la salud pública, pertenencia a grupo u organización criminal y otros delitos asociados a los hechos investigados.
La operación ha permitido esclarecer uno de los episodios más violentos relacionados con el narcotráfico registrados recientemente en la provincia.