El agresor quebrantó una orden de alejamiento, atacó a la víctima en su trabajo y logró ocultarse durante más de un año hasta su detención
La Policía Nacional ha detenido a un hombre que llevaba más de un año fugado tras intentar matar a su expareja clavándole un destornillador en el cuello en varias ocasiones.
Los hechos se remontan al 14 de febrero de 2025, cuando el agresor se presentó en el lugar de trabajo de la víctima, incumpliendo una orden de alejamiento en vigor. Tras iniciar una discusión, sacó varios destornilladores y la atacó de forma reiterada, dirigiendo los golpes a una zona vital mientras le profería amenazas.
La víctima sufrió heridas de gravedad y su vida pudo salvarse gracias a la rápida intervención de personas que se encontraban en el lugar, así como a la actuación inmediata de los servicios de emergencia.
Tras el ataque, el agresor huyó y permaneció oculto durante más de un año en la localidad de Seseña (Toledo), adoptando medidas para evitar ser localizado, como no utilizar teléfono móvil ni realizar gestiones que pudieran delatar su paradero.
Finalmente, el pasado 20 de marzo, un operativo policial logró localizarlo y detenerlo cuando salía de su domicilio. Durante la intervención, el individuo reaccionó de forma violenta, llegando a agredir a uno de los agentes, al que causó lesiones durante el forcejeo.
El detenido ha sido puesto a disposición judicial e ingresado en prisión como presunto autor de delitos de homicidio en grado de tentativa, malos tratos en el ámbito familiar, quebrantamiento de medida cautelar y atentado contra agente de la autoridad.
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Opinión CRONOSFERA
Este caso vuelve a evidenciar el riesgo real que supone el quebrantamiento de órdenes de alejamiento y la escalada de violencia en este tipo de situaciones.
No se trata de un hecho aislado, sino de una amenaza conocida que terminó materializándose en un ataque extremadamente grave.
La rápida actuación de quienes auxiliaron a la víctima y la posterior intervención policial fueron determinantes. Pero también deja una reflexión clara: la protección efectiva no puede depender únicamente de una orden judicial, sino de su control real.