El agente, destinado en la comisaría de Tetuán, intervino solo ante un enfrentamiento entre pandillas armadas con machetes y cuchillos, logrando contener la situación hasta la llegada de refuerzos.
Todo ocurrió en apenas unos segundos, en las inmediaciones de la comisaría de Policía Nacional de Tetuán. Un joven encapuchado sacó un bolomachete de 58 centímetros y atacó a otro individuo, también armado, en un enfrentamiento que pronto se convirtió en una pelea multitudinaria entre pandillas.
En ese momento, Marco, un agente en prácticas que se encontraba solo, reaccionó de forma inmediata. A pesar de no portar inicialmente el ‘walkie’ al tratarse de una comprobación rutinaria, decidió intervenir al detectar la gravedad de la situación.
El enfrentamiento no era individual. A un lado se encontraban miembros de los Trinitarios y, al otro, integrantes de una escisión conocida como 4K. Ambos grupos iban armados con machetes y cuchillos, lo que convertía la escena en un episodio de extrema violencia.
Al percatarse del ataque, el agente tomó su defensa reglamentaria y la colocó estratégicamente para tenerla a mano sin llamar la atención. Segundos después, al ver cómo uno de los implicados atacaba con un machete de grandes dimensiones, decidió actuar.
Sin soltar la porra, sacó su arma reglamentaria y se dirigió hacia los agresores. Al grito de «¡al suelo, al suelo!», la mayoría de los implicados huyó, quedando únicamente dos de ellos. Marco logró reducir al más peligroso, consiguiendo que soltara el arma y se pusiera de rodillas, mientras mantenía bajo control al segundo individuo hasta la llegada de refuerzos.
Como resultado de la intervención, dos menores de 15 y 17 años fueron detenidos y puestos a disposición del Grupo de Menores (Grume), acusados de tentativa de lesiones y tenencia ilícita de armas. Un tercer implicado fue arrestado posteriormente en las inmediaciones, mientras que un cuarto, menor inimputable, fue entregado a sus padres. Al día siguiente, uno de los implicados volvió a ser detenido por portar un cuchillo junto a otro participante en la pelea.
Tras lo sucedido, el agente ha recibido la felicitación de mandos y compañeros, conscientes de la complejidad y el riesgo de la intervención. Pese a ello, Marco resta importancia a su actuación y explica que su intención era evitar que la situación fuera a más.
Actualmente, continúa con su formación dentro de la Policía Nacional, rotando por distintas áreas como Seguridad Ciudadana, Policía Científica, Judicial y Extranjería. Su objetivo es consolidar su carrera en la comisaría de Tetuán y, en el futuro, optar a unidades especializadas como las UPR.
Su vocación policial le llevó a no rendirse tras presentarse a cinco oposiciones consecutivas. Hoy, con 29 años, afirma sentirse orgulloso de haber alcanzado su objetivo y de haber actuado conforme a los valores del cuerpo.
Como le trasladaron sus superiores tras lo ocurrido: “Tú viste peligrar la integridad de alguien y no te lo pensaste. Eso es ser policía”.